LOS SUPERMERCADOS ESPAÑOLES NO REFRIGERAN CORRECTAMENTE SUS PRODUCTOS ALIMENTARIOS

26 mayo 2012

Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU),  el 35% de supermercados no garantiza una buena conservación de sus productos refrigerados ni congelados, debido a un incumpliendo de las temperaturas establecidas por ley.

El estudio en cuestión consistió en medir la temperatura de 716 productos, entre refrigerados y congelados, en 179 tiendas de 50 cadenas de supermercados nacionales y regionales de 17 ciudades españolas. El objetivo fue comprobar que cada alimento se encontraba a la temperatura que debería. Los resultados fueron bastante alarmantes:
-       En algunos supermercados, los platos preparados, que deben estar a 4ºC como máximo, se encontraban a 14 ºC.
-         Había termómetros que marcaban 21 ºC en los embutidos, cuando lo permitido oscila entre los 0 y los 5 ºC.
-       Un elevado número de establecimientos (35%) no controla la temperatura de sus productos. Es más, unos 15 supermercados ni siquiera tenían un termómetro en el interior de las cámaras.
-         En cuanto a los congelados, el 16% de las verduras y el 13% del pescado congelado no llegaron  a -12 ºC, cuando deberían haberse conservado a -18 ºC.




La mala conservación de los alimentos tiene un doble efecto negativo: por un lado las propiedades organolépticas del alimento en cuestión se verán afectadas (modificaciones de textura, perdidas de aromas, aparición de sabores indeseados, etc.) y, por otro lado, y de mayor peligrosidad, nos encontraremos con alimentos mucho más susceptibles de desarrollar microorganismos que pueden causar enfermedades a los humanos.

El estudio concluye "en primer lugar, la negligencia de los distribuidores y los fabricantes a la hora de cumplir la normativa existente y, además, queda patente que no existe seguimiento por parte de la administración sanitaria".


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LOS PRINCIPIOS DEL EJERCICIO FÍSICO

19 mayo 2012


En artículos anteriores pusimos de manifiesto la importancia que ejerce el ejercicio físico en la prevención y tratamiento de múltiples patologías, concluyendo que una práctica regular es esencial para mantener un buen estado de salud. El objetivo de hoy es ir un poco más allá y empezar a definir cómo debe ser esta práctica de ejercicio para que ésta resulte beneficiosa, ya que para ello es necesario que lo que denominaremos “la sesión de ejercicio” cumpla una serie de requisitos.

Una sesión óptima y útil de ejercicio físico debe basarse en tres grandes pilares: unos principios que debe cumplir, unos componentes que debe tener, y finalmente unas partes que debe seguir.

El presente artículo nos quiere presentar el primer pilar: los principios del ejercicio físico. Para que una sesión sea adecuada, eficaz y productiva, es esencial que no pase por alto ninguno de estos principios, ya que los podríamos definir como “las bases” o los yacimientos de la práctica de ejercicio. No son ni complicados, ni difíciles de aplicar; es más, siguen una lógica que no sorprenderá a nadie, pero precisamente por ser tan básicos pasan a ser, a su vez, claves para no perder el tiempo en hacer ejercicio improductivo.



Los principios de adaptación se basan en el hecho demostrado de que hacer un ejercicio provoca una serie de cambios fisiológicos en el organismo que son responsables de la mejora de nuestro estado de salud. Un programa de ejercicio físico realizado regularmente debe de ser un estímulo suficiente para conseguir una adaptación y mejora progresiva de estos aspectos fisiológicos.

PRINCIPIO DE SOBRECARGA

El primer principio nos declara que hace falta hacer un ejercicio con cargas (intensidades) superiores a las que nuestros sistemas fisiológicos están acostumbrados a soportar. La explicación es simple: en nuestra vida cotidiana realizamos constantemente ciertos “trabajos” a los que nuestro cuerpo esta plenamente acostumbrado. Si al realizar la sesión de ejercicio no vamos un poco mas allá del esfuerzo que estas nos suponen, será muy difícil que podamos obtener ningún beneficio de la práctica.


PRINCIPIO DE ESPECIFICIDAD

El segundo principio nos propone que las respuestas fisiológicas, metabólicas y de adaptación al programa de ejercicio son específicas al tipo de ejercicio y de los grupos musculares involucrados. Es evidente que según el ejercicio o deporte que practiquemos trabajaremos mas unas partes del cuerpo que otras, así como si realizamos un ejercicio intenso y corto no obtendremos resultados para la práctica de ejercicios menos intensos pero de mayor duración. A nivel de hacer ejercicio para potenciar nuestro estado de salud, la premisa será la de hacer practicas deportivas que involucren el mayor numero de grupos musculares (brazos, piernas, abdomen, espalda…), haciendo un trabajo de mediana intensidad y media duración (ritmo que podamos mantener al menos durante 30 minutos).

PRINCIPIO DE PROGRESIÓN

El principio de progresión nos dice que la carga (intensidad) del ejercicio debe aumentar progresivamente durante el transcurso de un programa de ejercicio físico, con el fin de obtener mejoras. Es decir, que a medida que vayamos haciendo sesiones, la intensidad del ejercicio deberá ir incrementándose. Esto no quiere decir que cada día que vayamos a hacer ejercicio debamos sufrir más, o que debamos correr cada día 5 minutos más que el día anterior, ya que el cuerpo se va adaptando a este aumento de intensidad, soportando cada día un mayor esfuerzo, y la progresión debe de ser paulatina, pudiendo hacer unas cuantas sesiones con intensidad similar antes de subir las cargas de trabajo.


PRINCIPIO DE VALORES INICIALES

Con este principio nos referimos a que los individuos con un nivel de fitness bajo (es decir, poco acostumbrados a hacer ejercicio) mejoran más y de forma más rápida que los individuos con un nivel de fitness alto (o que ya están acostumbrados a realizar ejercicio). Con este anunciado no estamos diciendo nada más que como más ejercicio realicemos, mayor es el grado de adaptación de nuestro cuerpo, y a mayor grado de adaptación menos margen de mejora tenemos. Esto, pero, no significa que después de un tiempo siguiendo un programa de ejercicio no obtengamos mejoras. Si lo hacemos correctamente, siempre las obtendremos, aunque en menor grado a medida que pase el tiempo.

PRINCIPIO DE VARIABILIDAD INDIVIDUAL

El siguiente principio viene a decir que cada persona responde de forma diferente a un programa de ejercicio físico en función de factores como la edad, el nivel de fitness inicial o su estado de salud. El ejercicio es como la dieta: debe de ser pautado y confeccionado individualmente para cada persona, ya que cada uno tendrá sus condicionantes personales que determinaran como debe ser el programa a seguir. Al igual que la dieta, existe la figura de un profesional cualificado y especializad en este trabajo, y este es el licenciado o graduado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte.



PRINCIPIO DE REVERSIBILIDAD

Finalmente, el principio de reversibilidad nos expone una realidad tan aparentemente simple como, a su vez, de flagrante importancia, y es que los efectos beneficiosos de la practica regular de ejercicio son reversibles. Cuando el individuo deja de practicar ejercicio también deja de obtener beneficios. Por este motivo, es clave que el programa de ejercicio sea confeccionado de manera cuidadosa para que la persona pueda seguirlo “indefinidamente” sin quemarse o aburrirse. Para facilitarlo, se puede ir cambiando la rutina de entrenamiento, combinar diversos deportes o incluso cambiar el escenario de práctica en el caso de deportes al aire libre.


Escrito por Dani Conill
Diplomado en Nutrición Humana y Dietética



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MITOS ALIMENTARIOS VIII: mezclar hidratos de carbono y proteínas en la misma comida hace engordar

12 mayo 2012


Está muy en boca de todos (de hecho es el fundamento de las conocidas dietas disociadas) la idea de que los hidratos de carbono y las proteínas si se consumen en la misma comida van a favorecer un aumento de peso debido a una mala digestión consecuencia de una combinación incorrecta de los alimentos.
Voy a intentar ser breve y conciso desmintiendo este mito porqué la verdad es que no tiene base científica alguna y cae en el ridiculismo. Solo con desarrollar dos argumentos bastará para ilustrar la falta de sentido de esta leyenda.
En primer lugar decir que el aparato digestivo del hombre está preparado para realizar la digestión de la más variada mezcla de alimentos. Tiene mecanismos de digestión, absorción y transporte, y sistemas enzimáticos y hormonales necesarios para la correcta gestión de los diferentes nutrientes. Así fue diseñado.



El segundo argumento es que todos los alimentos son mezclas de nutrientes, y que no existen alimentos con solo proteínas o solo hidratos de carbono, con lo cual seria totalmente imposible seguir esta absurda recomendación. Por ejemplo, la pasta sería considerada por esta “corriente” como hidratos de carbono. Por supuesto que la pasta está constituida entre el 70 y el 80% por hidratos de carbono, pero es que entre el 10 y el 15% son proteínas. ¿No estamos mezclando pues hidratos de carbono y proteínas?



La naturaleza nos brinda gran variedad de alimentos, todos ellos complejas redes de nutrientes. Y por este motivo el cuerpo humano ha desarrollado los mecanismos necesarios para poder descomponer estos alimentos en nutrientes y aprovecharlos todos de igual manera.
El fundamento de una dieta sana y equilibrada es la máxima variación de alimentos para lograr llegar a unos óptimos nutricionales. Con este tipo de estrategia y dietas que hemos comentado lo único que se consigue es minimizar la variedad de la dieta y aborrecer los alimentos.

Visita también otros mitos alimentarios de esta serie:

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QUÉ HACER CON UN NIÑO QUE NO COME

06 mayo 2012


“Esta entrada participa en la 1ª Edición del Carnaval de Nutrición”



El artículo de hoy va destinado a todos los padres que suelen tener problemas con sus hijos a la hora de comer. Vamos a enumerar una serie de consejos para que los padres lleven a cabo con niños que no comen.

DESCARTAR UNA ENFERMEDAD SUBYACENTE
Ante un niño que no come, hay que descartar un proceso patológico de base, que puede producir una inapetencia secundaria. Cuando es así, suele acompañarse de dolor abdominal, fiebre, náuseas… aunque no en todos los casos. En caso de encontrarse con esta situación se debe visitar al pediatra.

INTRODUCIR ALIMENTOS NUEVOS DE FORMA GRADUAL
Al principio de cada comida, cuando el niño tenga más apetito, es el momento oportuno para intentar ampliar el abanico de alimentos. Si rechaza algún alimento, introducirlo en la dieta con otro que guste más, y condimentarlo o modificar su textura, para lograr una mayor aceptación. Cuando se ofrezca un alimento nuevo al niño hacerlo de forma atractiva y exponerlo a él repetidamente, hasta 8-10 veces.


  
NO UTILIZAR LOS ALIMENTOS COMO PREMIO O CASTIGO
No sólo es ineficaz para mejorar su apetito, sino que interfiere en el aprendizaje de unos hábitos alimentarios correctos. Hay que procurar, no perder la paciencia. El niño inapetente, es a veces un niño manipulador.

DIVERSIFICAR LA ALIMENTACIÓN
Se deben comer en pequeñas tomas y siempre incluyendo todos los tipos de alimentos. La dieta variada estimula el apetito, cubre las necesidades y conforma hábitos alimentarios sólidos para la edad adulta. Deben incluirse diariamente, alimentos de todos los grupos, en proporción adecuada Es muy aconsejable conocer los menús del colegio para complementarlos en casa.

ENRIQUECER LOS ALIMENTOS
Es recomendable, aumentar la densidad calórica y nutritiva de los alimentos en las etapas que coexistan con inapetencia, utilizando alimentos para enriquecer los platos como, clara de huevo, leche en polvo entera, almendras trituradas etc.

DISTRIBUIR REGULARMENTE LAS COMIDAS
Es muy aconsejable distribuir la comida en 5 tomas al día. Si el niño no come durante una comida, se debe esperar hasta la siguiente con el fin de no perder el ritmo de horarios. Es recomendable planificar un horario de comidas. Asimismo se debe evitar que el niño coma entre horas, sobretodo chucherías o alimentos que puedan quitarle el apetito.

EL DESAYUNO ES MUY IMPORTANTE
El desayuno, debe ser una verdadera comida e incluir, leche u otro lácteo, cereales o tostadas con mantequilla y mermelada, un pequeño bocadillo y/o fruta. Un buen desayuno mejora el rendimiento intelectual y la concentración de los niños.


EVITAR ALIMENTOS POCO NUTRITIVOS QUE QUITAN EL APETITO
Una comida sana y equilibrada, facilita la adquisición de hábitos alimentarios adecuados en la infancia, que conformarán los hábitos en la edad adulta. En esta etapa, y mas aún si el niño es inapetente debe limitarse el consumo de bebidas refrescantes azucaradas, y de alimentos que reducen el apetito hacia los alimentos básicos: productos de pastelería y bollería, chocolate, golosinas, snacks. No prohibir de forma severa ningún alimento ya que puede hacer más atractivo su consumo.

PRESENTAR LOS ALIMENTOS DE FORMA ATRACTIVA
Cuidar con esmero el acto de comer, tratando de enriquecerlo con el mayor número de estímulos sensoriales gratificantes. Los niños más mayores deben participar en la elección y confección de su dieta, y en la preparación de la mesa. Si el niño tiene edad suficiente debe comer por si mismo, sin distracciones y en un tiempo prudente, unos 30 minutos.

FAVORECER LA ACTIVIDAD FÍSICA
El deporte moderado, suele aumentar el apetito, y potenciar el desarrollo psicomotor y psicosocial del niño.



LA ALIMENTACIÓN ES PLACER
Al niño hay que enseñarle los valores positivos de comer saludablemente, sin olvidar la forma de presentar los alimentos y factores externos que influyen en la satisfacción, y bienestar que proporciona la comida. La comida debe ser una experiencia grata. Crear un ambiente relajado y familiar, sin gritos ni presiones. No se le debe impedir comer como forma de castigo.

NO A LAS PANTALLAS
La comida se debe realizar alrededor de la mesa. Se debe evitar que los niños tomen la costumbre de comer delante de la televisión, el ordenador o la consola, pues de esta manera los niños se distraen y no le prestan a la alimentación la importancia que tiene.

EL EJEMPLO DE LOS PADRES COMO MODELO DE BUENA ALIMENTACIÓN
Muchas veces es más efectivo que decir las cosas de palabra. Los padres deben dar ejemplo al niño con una alimentación sana y equilibrada. En la primera infancia los niños aprenden por imitación. Si la familia posee unos hábitos alimentarios deficientes, probablemente el niño también los adquiera.



Espero haber orientado ligeramente a los padres preocupados con la alimentación de sus hijos. No obstante, estas recomendaciones generales no sustituyen los consejos individuales que emitan el nutricionista infantil o médico pediatra.

Fuente: Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Hospital Ramón y Cajal. www.fisterra.com

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